Hay días en los que una aguja, un ovillo de hilo y un poco de silencio pueden hacer más de lo que imaginamos.
Muchas personas me preguntan por qué crochet.
¿Por qué punch needle?
¿Por qué elegir un trabajo artesanal en un mundo donde todo parece hacerse cada vez más rápido?
La respuesta es sencilla.
Porque crear con las manos me enseñó a bajar el ritmo.
Me enseñó que las cosas más lindas no nacen de la velocidad, sino de la paciencia.
Cada puntada tiene su tiempo.
Cada color encuentra su lugar.
Y aunque a veces un proyecto no salga como lo imaginaba, siempre hay una forma de volver a empezar.
Creo que eso también pasa en la vida.
Muchas veces pensamos que empezar de nuevo da miedo.
Y sí.
Da miedo.
Pero también puede ser el comienzo de algo hermoso.
Hoy, cada espejo que bordo, cada scrunchie que tejo y cada creación que sale de mi taller lleva un pedacito de esa enseñanza.
No son solo productos.
Son horas de dedicación, aprendizaje y amor.
Si alguna vez sentiste que era tarde para cambiar de rumbo, quiero decirte algo que aprendí en este camino:
Nunca es tarde para descubrir una versión de vos que todavía no conocías.
Con cariño,
Nova Salvatierra
"Cada puntada no solo une hilos; también va remendando, de a poquito, el corazón."
